Parecía un viernes como cualquier otro. Bajo el Sol brillante en el fondo azul del cielo, la gente se miraba entre sí preguntándose quién la traía. Una epidemia de una extraña enfermedad había surgido y me pareció que el lugar más seguro era dentro de la piscina.
De un salto salí de mi silla y pasé por encima del escritorio. Nadie pudo detenerme y apenas escuché sus gritos advirtiéndome que me detuviera. Era demasiado tarde. Para entonces ya había atravesado la terraza y me había impulsado sobre las jardineras mientras en el aire me arrancaba la ropa y daba un giro al frente para hacer un acuatizaje perfecto que sorprendería a los más exigentes jueces. . .
Para cuando desperté, seguía viendo el monitor de mi computadora y la epidemia no había desaparecido.
Tuve la oportunidad de estar en la playa durante el puente de este fin de semana. Siempre me ha gustado viajar y conocer nuevos lugares como lo fue en ésta ocasión.
Me fui con una sonrisa y me regresé con una aún más grande. Estoy contento de darme cuenta de lo que quiero en este momento para mí y de contar con la fortuna de tenerlo. Dudo que alguien pueda negar lo romántico que es estar en el mar y escuchar antes de dormir y al despertar las olas rompiendo contra la arena, los atardeceres pintando el cielo de rojo, la luz de la Luna iluminando la playa, los puntos de luz en la arena, las estrellas que tan difícil es ahora verlas en la ciudad, la suerte de ver por primera vez una fugaz y saber que se les pueden pedir deseos (¡y que además los cumplen!), ¿alguien podría decir que no está poca madre?.Pues sólo eso, hay muchas cosas que contar pero me limitaré a decir que es bien chido todo.
No soy un conocedor del son, pero me contaron de esta canción y sólo con el nombre me latía que podría gustarme, no me equivoqué. Ahora la comparto con la banda bloggera que suele visitarme y rara vez deja sus comentarios. . . por supuesto que es un reclamo.
Así fue denominado este post por mi tocaya bloggera Jacka (Esta Boca Es Mía). Visiten su blog, tiene una maravillosa manera de escribir.
Con mucho gusto, aqui estan las fotos de mi lugar de trabajo.
Que ya se acaben las gripas cochinas. . . estoy aburrido de ver a la Ciudad de México como Pueblo Quieto. . .no está nada chido. Bueno, a sonreir como sea.
Hoy pasaron por aqui estos muchachos tocando esta rola.
Que situación más extraña vivimos hoy los que habitamos la Ciudad de México. Al quedar suspendidas las clases hasta nuevo aviso, el Periférico y el metro estuvieron vacíos por la mañana lo cual fue una fortuna para los desvelados que nos levantamos tarde hoy y pudimos llegar a tiempo al trabajo.
A mi me sorprendió un poco encontrarme con tanto enmascarado en las calles. Sinceramente pensé que se trataba de una exageración provocada por los medios de comunicación (no puedes tomar en serio a Loret de Mola cuando lo oyes decir "un brote de influencia" en repetidas ocasiones) y alimentada por la psicosis colectiva a la que suele ser propensa la población en este tipo de casos.
Cuando me subí al metro en la mañana, algo me hizo estornudar. . . tengo la costumbre de taparme boca y naríz cuando eso sucede y hoy no fue la excepción, pero cuando levanté la vista me encontré con los enmascarados lánzandome miradas repulsivas y dando pequeños pasos hacia atrás. . . para mi seguía siendo todo una falsa alarma, así que decidí divertirme un poco con la situación e hice un par de amagues de estornudo durante el trayecto sólo para reirme de su reacción.
Mi impresión sobre el tema cambió cuando llegué a la oficina. Una visita a El Universal ayudó para ubicarme en la realidad de la situación (y agregarme a la paranoia colectiva), para después quedarme con pensamientos como:
- "¿Iré a comer?. . . pero si la señora de la comida está enferma. . . o uno de los clientes. . . ¿qué tal que me encuentro un infectado en la calle y me tose en la cara?. . . uuuuuuuuuuuts. . . mejor me quedo". Y así el resto del día.
Tengo un gran ventanal frente a mi por donde diario puedo ver una terraza con unas jardineras chingonas; el cielo por donde pasan volando distintas clases de aves, mariposas, insectos, obamas, calderones, nubes con formas que me recuerdan mi infancia cuando jugaba a encontrarles parecido a algo y un Sol que nos cocina todas las mañanas. . . pues hoy no pude disfrutar de todo lo que acabo de mencionar, bajo estas circunstancias los únicos pensamientos que venían a mi mente eran del tipo:
- "que bonito día. . . lástima que hoy sea el fin del Mundo"; "caray. . . los viernes debería salir más temprano, sobre todo hoy que podría ser el último. . ."; "esa nube tiene forma de. . . de. . . ¡chale!. . . de los cuatro jinetes del Apocalipsis"
No fue divertido pero. . . el Facebook tuvo un gran sentido del humor respecto al tema y terminé riéndome a carcajadas buena parte de la tarde.
Pues mal día. . . hoy no hubo nada de nada. . . ni modo. Mañana habrá que ir a echar el baile con el tapabocas incluido pero con motivos suficientes para cargar con sonrisas.
No tiene nada que ver con el post de hoy pero igual no me importa, me gusta y aqui está.
Es cierto, no lloramos por los que se van. . . lloramos porque nos quedamos, porque nos quedamos sin los que se fueron.
No importa cuantas vueltas le demos a las cosas ni cuantas escuchemos o digamos que las cosas pasan "por" algo, eso es obvio. . . a mi me gustaría que las cosas pasaran "para" algo, ojalá que ahora sea así.
Nos haces falta desde el primer momento. . . pero vas a estar en la parte de nuestro corazón que no te llevaste contigo. Te extrañamos y amamos, querido Cicio.
Hoy no fui a trabajar. . . Empezando por ahi, fue un día que pintaba para ser bueno y que a pesar de la lluvia chinga quedito (y chinga fuerte) que cayó durante toda la tarde, no me quedó mal.
Primero, me desperté a las 8.00 am con toda la calma, una sonrisa y dispuesto a desayunar como debería hacerlo todos los días. Luego a ver al idiota de Loret de Mola para mentar madres 10 mins. y confirmar que los noticieros nacionales son una porqueria. Baño de media hora sin prisas y ahora sí, a resolver los asuntos pendientes en la Facultad de Arquitectura (en complicidad con Filos. . .).
No sirve el elevador de la Torre de Humanidades pero no hay pedo, hoy ando tan de buenas que me siento muy chingón y puedo subir ocho pisos de escaleras, ¿cómo de que no?.
- Hola. Vengo a que me firmen esta carta como quedamos ayer. - Ah sí, pero no ha llegado el encargado de las firmas. Si quieres puedes buscarlo en la Facultad. . .
Bueno, ocho pisos de bajada son más fáciles que de subida. Sorpresa. . . no está en la otra oficina, hay que regresar más tarde. Un paseo por la universidad un rato y otra vez de vuelta a la oficina, el de las firmas sigue sin aparecer y. . . hay que subir ocho pisos de nuevo a pie. . .
- No está "el firmador" por ningún lado. ¿Lo puedes firmar tu? - Es que lo que pasa (imaginen ese tono del tipo burócrata chafa). . . es que sí puedo pero no me vayan a regañar. . .
Uffff. . . Ahi voy de nuevo a buscar ocho pisos abajo al que firma sin que lo regañen. . . Que si está. . . pero que está en clase y que le deje las cartas a la que regañan si firma. . . y que está. . . ocho. . . pisos. . . arriba. . .
- Quédate con las cartas. Mañana voy a pasar por ellas. . . a la hora que me digas (burócrataaaaaaa). - Pero tengo que hablar primero con mi jefe, porque si no me regañan si las firmo yo sin preguntar. . . luego el licenciado es bien enojón y mejor no le busco, no vaya a ser que me regañen. . . - OK. . . (hija de tu Cantinflas madre).
A pesar de las vueltas, de encontrarme con Cantinflas en su versión femenina, aguantar trámites burocráticos y de los ocho pisos. . . fue un gran día, hubo musiquita ipodera para acompañarme todo el tiempo y visitar la UNAM siempre me pone de buenas, siempre.
No creo que le pueda quedar mejor otro video al post de hoy.
Pues no. . . nadie dijo que sería fácil pero nadie dijo que sería así de difícil. . .
Esa cara. . . ese nombre. . . esa sonrisa. . . esa voz. . . esos colores. . . Pffffff. . . es sólo que no sabría qué decir. . . qué hacer. . .
Febrero loco y Marzo otro poco. . . bueno ya, ¿qué estoy diciendo? no está loco nadie o ¿sí?. . . estoy aqui diciendo pendejadas que hoy sólo yo entiendo, si acaso alguien más.
Tal vez, efectivamente sea culpa de Marzo. . . de las jacarandas, de los días, de la música, las películas y esas cosas o. . . ¿alguien fue domesticado? . . . exceso de entusiasmo y exceso de violencia. . . ¿qué no?
Bueno, tengo que preparar una bitácora de sueños y quedan pocos días.
Hace mucho tiempo que no tenía la oportunidad de tener una guitarra en las manos. Bueno, en realidad como que me daba miedo porque después de 10 años de no tocar una, pensaba que sólo haría el ridículo con ella.
Llegaba yo del trabajo y me encontré a mi hermano estrenando un pedal de efectos para su guitarra. La verdad es que la simple idea de la distorsión, el wah, los ecos y demás transformaciones rockeras a los sonidos que emite el mencionado instrumento, me sedujeron de tal forma que me acerqué a ver que había para mi.
Faltaba más, faltaba menos. . . cuando me di cuenta ya estaba yo acariciando a esa vieja conocida de la que tanto tiempo me vi alejado. Fue entonces que puse el efecto de distorsión, los dedos de la mano izquierda en posición de acorde metalero y por fin el plumillazo con la mano derecha. . . GRRRRROOOOOOOOONNNNNNNGGGG. . .
- ay. . . ca. . .brón. . . Bueno, préstamela un ratito. Vamos a ver si podemos reencender nuestro antiguo romance.
Ha sido una satisfacción darme cuenta que tocar guitarra es como andar en bicicleta. . . lo que bien se aprende, jamás se olvida. Obviamente los dedos han perdido algo de agilidad en el camino de los años pero seguramente con un poco de práctica regresarán las viejas virtudes musicales.
Tanto me ha marcado este evento que por la noche me soñé tocando en un concierto, lanzándome a los fans y dando muestras de una habilidad rockera que por ahora he perdido pero que espero recuperar con la ayuda de mi maestro casero.
No quisiera dejar de lado que este tipo de sueños me gustan en verdad, esos que me hacen ver que hay algunas cosas que todavía me emocionan como niño y me recuerdan que en algún lugar del Berna de hoy sigue viviendo Tato tan felíz como una lombríz.
Para hoy no hay video. . . bueno sí. . . bueno no. . . es que no es video, sólo la rola con la portada del CD. Parte del soundtrack de una de las mejores películas que he visto últimamente, RocknRolla.