De pronto notó que el ambiente no tenía ese olor característico de la lluvia, su ropa se mantenía seca y las gotas parecían no tocarlo mientras caían sobre su cuerpo. Se sintió aterrado y se detuvo sorprendido. Los pasos que había escuchado durante su camino se detuvieron también y luego avanzaron lentamente hasta parar justo detrás de él.
- ¿Por qué me sigues?- le preguntó asustado esperando que la voz que le respondiera fuera conocida y así poder mirar aliviado a su misterioso acompañante.
- Te he seguido durante mucho tiempo, acortando la distancia y hoy por fin te he alcanzado.- dijo la familiar voz mientras un aire helado soplaba la espalda de Bernardo.
Sintió que su corazón se había detenido, la voz que escuchó era la misma que había estado sonando en su cabeza hasta antes de detenerse. Cerró los ojos, lentamente dió media vuelta sobre su lado izquierdo y poco a poco levantó su cabeza mientras abría nuevamente los ojos. Se encontró con sí mismo, con los ojos negros que tantas veces vió en el espejo, hoy más profundos que nunca.
- Soy tu muerte. Ven conmigo.
Estiró su mano y entendió que la espesa niebla era copal e incienso que poco a poco se abrían para llevarlo al mundo de los muertos.
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Ha sido un día de muertos distinto al de todos los años anteriores. En las ofrendas hay retratos de personas a las que nunca pensé ver ahi. . . sin embargo ahi están, empiezo a aceptarlo y también los siento conmigo como siempre.
Este cuento es parte de un reto que hice con mis amigos escritoresarquitectoficinistasmoderados Konrad y Gabo. Decidimos escribir los tres sobre el mismo tema así que en los próximos días es probable que encontremos alguna interesante versión en sus respectivos blogs.
El sonido no es muy bueno, pero la interprete es la mejor. Me declaro enamorado de su voz desde el primer momento en que la escuché hace muchos años.
Lila Downs
"La Llorona"
