miércoles, 18 de febrero de 2026

Una vida dedicada a la docencia.

"La integridad es la capacidad de defender una idea."
Ayn Rand, El Manantial.


Se presenta desde el recuerdo de sus primeros años como la niña que jugaba a ser maestra. 

Claudia Huertas Piña identifica su vocación a partir de aquellos días en que imaginaba tener alumnos que tomaban clase con ella dependiendo la materia para la que tenía que estudiar. A eso se suma el ejemplo inmediato de su madre docente y la asignación tradicional de ejemplo que tienen los hijos mayores con los hermanos que les siguen. La enseñanza, para ella, fue siempre una realidad cotidiana.

Le pido que trace su camino como estudiante desde sus orígenes hasta la universidad. Durante su adolescencia, en la prepa, pasaron por su mente diferentes ideas. Su gusto por las ciencias y las matemáticas la llevó a pensar en dedicarse a la Medicina. Fue así que decidió cursar el último año en el área II, enfocada a las Ciencias Biológicas y de la Salud, lo cuál le abrió el panorama y conocimiento, de esa manera se dio cuenta que su vocación estaba en la Pedagogía. Revisa planes de estudio y elige aquello que le ofrecía una estructura para pensar la formación, la enseñanza y el aprendizaje como problemas centrales.

“Yo jugaba a ser maestra”

Le pregunto. - ¿En qué momento sentiste que tu vocación iba por la pedagogía?-

- Yo creo que la vocación se palpa desde niña. Mis juegos simbólicos eran jugar a ser maestra. Yo estudiaba enseñándoles a mis alumnos imaginarios. Y también soy hija mayor, te asignan un rol de cuidado. Además mi mamá fue docente; ya jubilada. En su generación muchas fueron normalistas. Hay algo familiar ahí.-

Claudia lo dice sin mayor adorno, pero ahí está la primera escena de esta historia, una niña jugando a dar clase.

Al recordar el momento en el que se decidió por estudiar Pedagogía, hace una pausa y me cuenta.

-Perdí un año en ese proceso.- Recuerda y sigue. -Estudié la prepa en una privada y entré a la UNAM hasta universidad. Hice un semestre en una escuela particular; hice examen también en UPN y en la UNAM. Me aceptaron en las dos y decidí la UNAM.-

En esa respuesta aparece una Claudia metódica, no elige por corazonadas. Compara y se toma el tiempo para analizar las opciones desde diferentes perspectivas. Lo que para muchos puede parecer un año perdido, para ella fue afinar la brújula y tomar la dirección correcta.

La UNAM imaginada vs la UNAM real 

¿Cómo fue entrar a Filosofía y Letras? Hay una fama afuera… huelgas, caos, etcétera.- Investigo.

- Al principio me daba miedo por el contexto y la fama. Pero estando dentro es distinto a lo que se dice en medios. Mis papás son egresados del CCH Sur; mi mamá fue docente en la UNAM y desde niña la UNAM ha sido mi casa, también por deportes. Yo entré después de la huelga del noventa y nueve, pero igual te llega esa narrativa de afuera: presos políticos, porros. Ya estando dentro, la experiencia es otra.- Responde.

Ahí, Claudia suelta una de las ideas más periodísticas de toda nuestra conversación, la distancia entre el relato mediático y la vida cotidiana. Actualmente imparte una clase de Historia de México en la carrera de Periodismo. Aunque le hubiera gustado quedarse a trabajar en la Facultad de Filosofía y Letras, pero la oferta era limitada y buscó llevar su conocimiento hacia otras áreas de la universidad como la Facultad de Economía, donde fue adjunta y se relacionó con varios profesores y materias. Siempre aprendiendo y desarrollando estrategias didácticas para los docentes. Tejer redes interpersonales le abrió la posibilidad de llegar a Ciencias Políticas, donde lleva cuatro semestres impartiendo clase.

Ante la pregunta de cómo ha sido trabajar en el Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED), Claudia habla de los diversos perfiles que lo componen: "jóvenes y adultos, gente que trabaja y estudia, que tiene familia, que está en segunda o tercera carrera.". Sin embargo, la metodología la lleva a partir de lo básico y hacer un diagnóstico del grupo para homogeneizarlo, encontrar el estándar común para que las diferencias no se vuelvan desigualdad.

El deporte como pedagogía: cuerpo, disciplina y formación integral

Ha sido deportista toda su vida. Como estudiante, perteneció al equipo de natación de la UNAM donde tuvo un entrenador "con mucha pedagogía". Ahí aprendió que el deporte no solo forma habilidades físicas, sino también valores muy importantes como la disciplina. 

Claudia se mantiene activa practicando la natación y dando clases a niños y adultos. "Es mi hobby, me gusta promover el deporte como forma de vida y bienestar. Una formación integral." Subraya la importancia de practicar deporte, lo considera un espacio pedagógico completo: aprender técnica, sostener rutina, convivir, tolerar frustración, mejorar sin aplastarte. Esa perspectiva se parece mucho a su docencia. Enseñar es acompañar procesos.

En el amplio espectro en el que se desenvuelve, de educación básica a universidad, encuentra diferentes problemas que influyen en el desarrollo de la educación en México. En la básica hay una necesidad de cuidar los derechos humanos y la perspectiva de género para erradicar la violencia. También hay confusión entre la crianza respetuosa con la ausencia de límites. Señala que actualmente, es muy común que madre y padre trabajen en jornadas amplias, lo cual diluye la formación desde casa y todo se delega, equivocadamente, en la escuela.

En los niveles superiores, las complejidades son otras, el reto ahí es trabajar con diferentes identidades, es necesario hacer un vínculo entre la formación y el trabajo.

La entrevista termina y queda la sensación de que Claudia no da clases, construye condiciones para aprender. Se mantiene preparándose, actualizando su conocimiento y buscando nuevas maneras de aplicarlo y compartirlo con sus estudiantes.

Como siempre, en cada entrada de este blog, se cierra con música.

"Keep Moving"

Jungle