"...voy a revisar.Hay masa en el horno y no es de pan."
Los Tres.
Los Tres.
Me preguntan si tengo miedo, si estoy nervioso. Mi único miedo es no poder estar, lo que me preocupa es mantenerme vivo. Desde que supe que sería papá, decidí bajarle a la moto y solo usarla para lo indispensable, como transporte eficiente entre semana y dejar las salidas de los domingos para después. Soy más cuidadoso estando en la obra y caminando en la calle.
Ya me lo habían dicho antes y lo he escuchado muchas veces, cuando tienes hijos, cambia la perspectiva de todo. Para mí, eso sucedió la primera vez que escuché su corazón. El doctor hacía un ultrasonido donde tomaba medidas y las dictaba a su asistente. Acercó el cursor a una estrella que vibraba en la imagen y apareció una gráfica con una onda en la pantalla mientras se escuchaba un latido acelerado que seguía el ritmo de la gráfica. Por supuesto que lloré.
Toto y Kiki están más cerca que nunca, pero no conmigo, yo ya dejé de existir para ellas, las dos adoptaron a Ingrid de tiempo completo, no la sueltan día y noche. Se acercan a su panza, la huelen, se recargan en ella, le ronronean y le maúllan como si le hablaran para preguntarle cómo va todo.
Por ahora, eso. Yo estoy terminando el semestre, haciendo tareas y trabajos finales. En la oficina, acabando dos departamentos que no me dejan respirar y empezando otro. Mi idea es no dejar la escuela ni bajar el ritmo, este semestre mi mente ha estado dispersa, pero he logrado mantener el nivel de trabajo.
Ya veremos.
Estamos buscando nombres de niña, pero Tomasa, no será.